Muchas veces me preguntaba: ¿que es realmente ser buena persona?, ¿Qué requisitos tiene que tener una persona para etiquetarla de buena o mala?, ¿Soy bastante buena persona?, ¿ Lo puedo ser más? Si miro que los otros estén contentos y hago lo que esperan de mí, ¿seré todavía mejor?

Por suerte con el tiempo descubrí que buenas personas lo somos desde el momento que no robamos, violamos o matamos.

Pero lo que pasa es que los humanos hemos entrado en un tipo de corriente competitiva donde queremos ser ricos, abundantes, estar delgados, ser los mejores en todo, tener éxito… Sin darnos cuenta en la búsqueda de todo esto hemos ido perdiendo los valores, hemos perdido lo que realmente es importante: el respeto, la empatía y el agradecimiento hacia los otros.

Está claro que tenemos que perseguir nuestros objetivos, tenemos que trabajar con excelencia para conseguirlos, tenemos que tener la certeza de qué todo aquello que nos proponemos estamos capacitados para conseguirlo. Así pues, llevemos nuestros proyectos a término desde una mente fuerte, que proyecta, que acciona pero también hagámoslo desde el corazón, este músculo tan vital que se emociona, que agradece y que piensa en no herir a los otros.

Creo que actuar así es ser buena persona y además es fundamental para llegar al éxito y a la abundancia.

Encarnita González

Entrenadora de la mente